info@elmundoencatamaran.com
  • French (fr-FR)
  • Español (Formal Internacional) (ES)
Vuelta al mundo en catamarán
  • zarpascatamaranes
  • cata-lagoon
  • Inicio
  • Cuaderno de viaje
  • Recorrido
  • Barcos
  • Tripulación
  • A toda vela
  • Fotos
  • Vídeos
  • Prensa
  • La tripulación
    • El capitán
    • La grumete

La grumete

Nunca entró en mis planes ir en barco a ningún sitio.  ¡Yo, que me mareo en un columpio!.

Mis pocos escarceos con la vela se reducían a tirar unos bordos al abrigo de las Rías, los que tengáis el placer de conocer las Rías Baixas Gallegas sabréis que eso se puede llamar tanto navegar como hacer turismo náutico, para el caso nada cambia. Pero salir al ancho mar es otra cosa muy distinta.

grumete del catamarán Zarpasgrumete del catamarán Zarpasgrumete del catamarán Zarpasgrumete del catamarán Zarpasgrumete del catamarán Zarpas

No consigo recordar cómo ni cuándo me comprometí en este proyecto, aunque sí se por qué. Porque no me gustan las asignaturas pendientes, porque muy pocas personas tienen la oportunidad de que les propongan formar parte de una experiencia así, y porque yo no quería quedarme con la duda de cómo habría sido mi vida si hubiese dicho SI. El barco era mi pasaporte al Mundo, quería conocer otras realidades aunque fuesen un poco crudas a veces, quería abrir mis ojos y sobre todo mi mente a ellas.

Y así llegó ese día que todos conocemos en nuestras vidas que marca un antes y un después. Me despedí de mi trabajo, empaqueté mis pertenencias en cajas de cartón, y fui a comprarme unos cuantos bikinis. Las cosas materiales son fáciles de dejar, pero decir adiós a todos aquellos a los que quieres es triste y doloroso, saber que no vas a poder compartir con ellos tu proyecto ni ellos contigo sus vidas durante un largo tiempo, te forma un pesado nudo en la garganta. Aunque pronto descubrí que nadie consideraba seriamente perderme por largo tiempo, habían organizado una “timba” a mi costa, y el más optimista concedía 6 meses a mi aventura marítima.

grumete 03grumete 08grumete del catamarán Zarpasgrumete del catamarán Zarpas

Es cierto que mi espíritu marinero tardó mucho en aflorar,  la incertidumbre sobre mi capacidad para afrontar este proyecto me angustiaba, los mareos se sucedieron de travesía en travesía por más de tres meses, las noches de guardia se hacían eternas y la inmensidad del océano me asfixiaba hasta hacerme sentir completamente desamparada. Pero poco a poco me fui contagiando de la pasión del Capi, dejé de considerarme una extraña en ese medio que yo me había empeñado en calificar de hostil, aprendí a disfrutar del silencio, me acostumbré a dejarme mecer por el mar, y todo cambió. La soledad en la mar, infinita y callada te ensaña a conocerte.

También aprendí a conocer el barco, a escuchar sus quejas, cada cabo, cada vela, cada polea te hablan, te transmiten sus necesidades cuando no están cómodas, cuando van forzadas, cuando el viento cambia, cuando la ola duele, y así fue como conseguimos formar un auténtico equipo. Eso sí, un equipo en el que la “Grumeta” siempre es la última mona. Todos mandan sobre ella, el viento manda, el mar manda, el barco manda… y luego el Capitán. Que está muy bien eso de tener un Capi profesional, da mucha seguridad y esas cosillas,  ¡pero impartiendo órdenes se queda solo!.

capitán y grumetecapitán y grumetecapitán y grumete

No voy a negar que haya habido momentos difíciles, duros, o tristes. A bordo y en tierra. Períodos de tensión, discusiones o dudas. Pero, ¿Quién no los ha tenido a lo largo de 5 años? No hace falta vivir en un barco para que todos estos sentimientos afloren en determinadas ocasiones.

¿El precio que he tenido que pagar?. No volver a ver a mi abueliña.

Tweet
Publicado en La tripulación
Más en esta categoría: « El capitán
volver arriba

diseño: ALLTOGETHER Design & More