Medio día después de nuestra llegada de España dejábamos ya la Marina y en ella a los rabiosos zancudos que habían intentado amargarnos la noche, aunque estábamos tan fatigados después del accidentado periplo desde Vigo, que sus desvelos fueron en vano. A medio día almorzábamos fondeados en la laguna de Spanish Water que nos recibió con aires muy gallegos, debía ser por si sentíamos morriña... Llovió mansamente durante varias horas, era una lluvia armoniosa con esa cadencia repetitiva que te embruja y te hace desear que no cese jamás, que no te prive de su sonido y sobre todo de su olor a tierra fresca, a limpio.
En apenas dos días el barco estaba listo para zarpar, ¿qué nos retiene entonces durante 10 días aquí?. Pues el gas, sí sí, increíble pero cierto, en más de dos años de viaje esto todavía no nos había ocurrido; siempre hay una primera vez, más de una semana desde que entregamos las bombonas para recargar hasta que pudimos por fin recuperarlas (bajo amenaza de muerte). ¡Qué le vamos a hacer! Estamos en el Caribe, ¿no?. Por estas latitudes la palabra prisa no existe, ni en papiamento, ni en ningún otro idioma.



En vista del panorama tuvimos tiempo de sobra para pertrechar el buque, cada día hay un bus que te deja en la puerta del supermercado pero a nosotros nos gusta más frecuentar el mercado que cada mañana se instala en el puerto, y con la disculpa darnos largos paseos. Los barcos atracados en el muelle de abastos exponen en una pizarra colgada de la cabina los precios de su mercancía que despachan desde el propio buque, no sólo los pesqueros, también los que venden frutas y verduras, que procedentes de la cercana costa de Venezuela prefieren hacer negocio en las ABC, donde el margen beneficio es mucho más elevado que en el continente; aquí la tierra no es fértil, y la moneda en cambio sí, sobre todo comparada con el tristemente famoso “bolívar fuerte”.


Finalmente el sábado día 3 conseguimos estar listos. Tenemos que dejar a Eduardo atrás, “Flam” ha zarpado hace unos días y nos encontraremos con ellos en Cartagena, “Nan Fong” acaba de llegar y haremos ruta juntos, pero Eduardo y su recién arbolado “Samsara” se quedan todavía un tiempo y cuando leven ancla será para dirigirse al Este, primeramente a las islas venezolanas y si todo va bien al Arco de las Antillas Menores a continuación. Antes de que zarpemos, Eduardo nos quiere agradecer la ayuda prestada regalándonos unas bonitas acuarelas pintadas por él.



Aruba
58 Millas después, estamos en Aruba, tercera y última de las islas ABC, y la primera tarea que nos proponemos realizar es la de jubilar a "Andresito", nuestro motor fueraborda años 70, así bautizado por el enorme parecido que guarda con Andrés Pajares en aquellas horribles películas del final de la década. No dá pá más el pobre, imponente Jonson 15 cv en su época es hoy un Adresito 8cv y algún que otro burro así que vamos a darle su merecido descanso, su sucesor, un Yamaha de 2ª mano de reciente adquisición va a ser ahora el que se ocupe de nuestros desembarcos. "Zapatitos nuevos para todo el mundo"



Aruba es es ...


no es sólo esto, pero la enorme refinería situada en la punta Sur condiciona el paisaje, el medio ambiente y el modo de vida de la isla, el constante viento del Este esparce a lo largo de toda la costa un tufillo permanente que no resulta del todo agradable, el horizonte se ve a su vez perpetuamente decorado por una espesa banda de humo grisáceo. Sólo la costa Norte se libra de estos efectos, ¿será por eso que es el emplazamiento elegido por todos los macro hoteles, villas y resorts que han venido a instalarse aquí?. Con la isla ecuánimemente dividida, una vez más progreso turístico y progreso industrial se dan la espalda y todos contentos.
La mayoría de la población actual es descendiente de colonos, puesto que Aurba fue considerada una isla estéril y sus habitantes originarios enviados por los españoles a trabajar como esclavos a la República Dominicana. Hoy en día forma parte del Reino de los Países Bajos pero sujeta a un régimen especial que le confiere amplio control sobre no pocas materias. Es un destino vacacional muy buscado por los estadounidenses, lo que hace que un 70% de sus ingresos se deba al turismo.
El personaje más entrañable y símbolo de la isla es un curioso árbol llamado watapana o divi-divi, que por efecto de los constantes alisios crece y permanece doblegado hacia el suroeste. Su tronco me recuerda al de la vid, contorsionado y enmarañado sobre si mismo, y la graciosa copa moldeada por el viento puede cumplir a la perfección la tarea de sombrilla exótica.


Y de aquí a Cartagena de Indias, eso es harina de otro costal, 500 Millas por delante y el paso del Cabo de la Vela, conocido como "el Finisterre del Caribe". Se rumorea que esta es la mejor época para acometerlo aunque yo no me fío del todo, no es buena costumbre bajar la guardia cuando se pierde la costa de vista. Nuestros amigos de "Flam" ya lo han pasado, con Luna a bordo (galleguita de 19 meses), así que digo yo que nosotros….
En breve lo sabremos, y vosotros también. Biquiños para todos, Fran y Eva


