¿Sabíais que cuando cruzas el Canal de Panamá desde el Caribe hacia el Pacífico lo haces de Oeste a Este? Pues sí, como dato curioso ahí queda.
El Canal de Panamá marca un antes y un después en nuestro viaje, una vez traspasado no hay vuelta atrás, es una decisión que hay que madurar con serenidad ya que a partir de aquí el proyecto cobra otra dimensión, habrá que dar “TODA la vuelta” para llegar a casa. Ante este nuevo horizonte que se nos abre los nervios están a flor de piel, el fantasma sobre mi capacidad para afrontar este reto vuelve a acecharme cada noche. La ciudad se prepara para ser escenario del rodaje del último James Bond mientras nosotros nos mentalizamos -al igual que la mayoría de los barcos que nos rodean- para la Gran Travesía. ¿Quién tendrá que afrontar la misión más complicada?.
Ardua tarea la de llegar al Pacífico (la próxima vez iremos por Cabo de Hornos ja je ji jo ju). No creáis que es llegar allí, esperar que abran la puertecita y listo, deso ná. La operación dura unas veinte horas, con largas esperas bajo un sol de justicia y cuatro horitas pelás pa dormir. Por si fuera poco éramos cuatro barcos amigos los que cruzábamos, con dos personas a bordo cada uno, y puesto que el Canal te obliga a llevar 4 tripulantes + capitán por barco, nos ha supuesto una media de 2 cruces a la mayoría de nosotros y 3 a José y a Fran, que a estas alturas son unos auténticos “diplomados del canal”.


El tráfico que discurre por el Canal es desmesurado, los pequeños veleros y demás embarcaciones deportivas somos -por supuesto- los últimos en la larga cola, se ocupan de nosotros en pequeños grupos y durante los horarios más intempestivos. En 2006 comenzaron las obras de ampliación, van a construir un tercer juego de esclusas y a ampliar el cauce de navegación con el objetivo de hacer la circulación más fluida y permitir que buques de mayor calado puedan servirse de este paso de comunicación. Visto desde el prisma del siglo XXI resulta una obra más, pero pensar en todas las vidas que costó esta empresa pone los pelos de punta. No sólo los medios con los que contaban no eran los mismos sino que la peor batalla la libraban contra la selva, los mosquitos y las enfermedades tropicales. No en vano todos los intentos realizados antes del siglo XX fracasaron estrepitosamente, e incluso en esta ocasión el precio que se pagó fue extremadamente alto. Hoy nosotros nos beneficiamos del sacrificio de tantos. Le doy las gracias a todos y cada uno de ellos.
Llega el gran día, partimos de Colón al anochecer para remontar las tres primeras esclusas que nos elevarán 25,9mt por encima del nivel del mar hasta alcanzar el Lago Gatún, donde haremos noche. Cada uno estaba en su puesto, se trataba de una maniobra sencilla siempre que estuviera bien coordinada así que nos tomamos en serio nuestro cometido, una invisible disciplina embargaba todo el barco, atentos a las mudas órdenes del Piloto del Canal. Se abren las compuertas y entran toneladas de agua dulce procedentes del lago que llenan las exclusas formando potentes remolinos que zarandean las naves. La operación resulta perfecta, no hay ningún daño que lamentar.


La segunda etapa de los 81km de recorrido total se afrontan a la mañana siguiente, el madrugón es impresionante y el calor denso y pesado parece aplastarte las sienes, pero navegar el Lago Gatún es una bonita experiencia. Una compacta maraña verde cubre ambas orillas muy por encima de nuestras cabezas y sirve de escondite a monos araña y aulladores así como a una extensa colección de aves. Nos daríamos un baño aprovechando que el agua es dulce pero… pero… hay otro inquilino al que también le encanta, sobre todo así como esta, un pelín turbia. Mejor usaremos un cubo y con eso nos damos por lavados.
Una vez atravesado, el Gatún nos planta delante de las esclusas pacíficas. Cuando las compuertas de la última -la de Miraflores- se abren, ¡ya está! y muy dignos nosotros -enarbolando la grímpola del Real Club Náutico de Vigo- pasamos bajo el Puente de las Américas, momento en el que oficialmente deslizamos nuestras quillas por aguas del Océano Pacífico.








