Remontar el Mar Rojo es una auténtica cruzada contra el viento, nuestra desventaja es clara, así que no nos queda otra que armarnos de paciencia y esperar los momentos en que se debilita para dar otro empujón e ir recortando millas. El fantasma del mareo vuelve a acecharme y sólo el lejano aroma a Mediterráneo consigue inyectarme un poco de energía. Necesitamos un mínimo de 10 horas para cubrir un trayecto que normalmente no nos llevaría más de cuatro. ¿Llegaremos algún día a Suez?. El polvo y la arena son compañeros forzosos en nuestro día a día, así como las desquiciantes y persistentes moscas que no tenemos ni idea de cómo hacen para llegar hasta nosotros, sólo nos salvamos de ellas cuando el viento sopla fuerte, es decir, cuando polvo y arena, arena y polvo se cuelan hasta por la mínima rendija con mayor regocijo.
Todas las naves y navieros que osamos desafiar a este mar pagamos las consecuencias de sus bruscos lametazos, y Zarpas no iba a ser menos. Dado que los catamaranes no escoran, la jarcia absorbe los efectos de cada sacudida, y "el Rojo" sacude de lo lindo. De pronto nos encontramos con una avería bastante grave, al obenque alto (cable de acero que sostiene el palo) del costado de estribor, se le han roto tres hilos en el mástil, los capis idean una reparación de emergencia con un cabo de kevlar y unas poleas, que ayuda a liberar un poco la tensión y nos permite salir del aprieto, y así con un mínimo trapo vamos tirando. De todas formas el viento sigue de Norte, lo que nos obliga a marchar casi todo el tiempo a motor, o apoyados por él.
otra victima del arrecife, cada año se pierden 4 barcos
“Zarpas” luciendo su velamen de fortuna
Hurghada
La costa de Egipto ha sido cruelmente destrozada con complejos turísticos de puritito cemento fabricados en medio de la nada, los turistas que en ellos se alojan (desconozco qué razón puede llevar a alguien a hacer semejante cosa) son presa del millonetis que ha invertido en construirlos ya que fuera de ellos no hay más que arena, encerrados en su jaula de oro deben aceptar los precios establecidos por él en restaurantes, tiendas de souvenirs y excursiones de buceo.
El Golfo de Suez es estrecho y con un particular paisaje, cuando el Kamsin (viento tormentoso del desierto, seco y cálido que arrastra espesas nubes de arena) nos permiten divisarlo. En primer término tenemos las plataformas petrolíferas y su anaranjada antorcha que nos guía -de noche o sin visibilidad- para poder situarlas con bastante exactitud. En segundo plano están, en la orilla Este las montañas del Sinaí, y en la Oeste las dunas del desierto egipcio.
Una nube de polvo rosa se eleva hacia el cielo velando el sol, el viento llega de repente y comienza a zarandearnos, atiza la arena dolorosamente y nuestros ojos resecos y llorosos a la vez sufren las punzadas de ésta, nos apresuramos en busca de la gafas de sol. Hoy Horus nos prepara una buena tormenta.

tormenta de arena y 50 nudos de viento, nuestro record
Suez
Hay que ser muy presuntuoso para llamar "Yacht Club" al grupo de boyas que se congregan en la zona delimitada para los barcos de recreo que esperan su turno para cruzar el Canal. Los servicios de dicho club no incluyen agua, ni electricidad, ni oficina, ni bar, ni por supuesto restaurante, ni na de na. Wifi, si funciona (no muy a menudo) y una oxidada lavadora que parece ir a despegar con cada intento de centrifugado. Pero hay que reconocer que la panorámica de los mercantes y demás artilugios flotantes que continuamente pasan, por la mañana en sentido ascendente, y por la tarde descendente, es excelente.
La idea de unir el Mediterráneo y el Mar Rojo -evitando así el paso obligado por el Cabo de Buena Esperanza-, existe desde hace siglos, pero la obra era más faraónica de lo que los soberanos de otrora podían acometer y hasta 1859, bajo la dirección de Ferdinand de Lesseps, no se iniciaron los trabajos, que terminarían 10 años después. Lo acertado del proyecto fue perforar en el lugar más estrecho del istmo, y no sirviéndose de alguno de los deltas del Nilo, como se había contemplado en todos los planteamientos precedentes.



El Canal de Suez cuenta con 160 km, contra los 80 km del de Panamá, y pese a que en este caso no hay ninguna esclusa que franquear, ni gasto que contemplar, el precio a pagar resulta proporcionalmente bastante más elevado. Dos veces han venido a "medir" y "remedir" con un sistema tan cínico como ineficaz que haría revolverse en su piramidal tumba al antepasado más templado. Llega el "medidor" acompañado del "agente del Canal" , ninguno de los dos cuenta con un metro ni mucho menos con una calculadora, ya empezamos pidiendo. A continuación comienzan los cálculos para ver el clavo que te van a meter. Los precios son, por supuesto, aleatorios y basados en las necesidades que el Jefe del Medidor tenga en ese momento, de ahí que hayan venido dos veces (se le había olvidado que este mes tocaba pagar el dentista de su hijo). Las mediciones son "información secreta"del canal y no tienes derecho a que te entreguen ningún documento que avale sus operaciones, y menos aún a una factura. El pago se hará únicamente en efectivo, a ser posible en dólares, y antes por supuesto de que te entreguen la documentación del barco y los pasaportes visados con la salida. Supongo que todo se debe a la herencia recibida, ya que según dicen, los antiguos egipcios medían en pasos y no en metros...


Resultado final: Usted paga 650$ porque a nosotros nos sale de las narices, hemos concluido que su barco suma un total de 70 Toneladas Suez -que son de volumen y no de peso-, y además por ser catamarán le cobramos también el aire que le rodea. Díjolo Blas, punto redondo. Y antes de irse te piden su bakchichs, ¡Una patada en el culo es lo que te vas a llevar!.
Suez es uno de los lugares menos interesante que puede haber, conque mientras esperamos a que todo este papeleo secreto sea verificado, contrastado, sellado, estampillado, y en fin resuelto, y animados por un frío que pela, nos hacemos una escapadita a El Cairo, cuna de una de las culturas más importante de todos los tiempos (menos del actual).
El Cairo
La ciudad más grande de África se encuentra sumida en una decadencia que ha sido "tan precipitada como irrecuperable", dice mi guía, "pasando de capital de un Imperio a ciudad caótica y desastrosa", y no le falta razón. Y yo me interrogo a mí misma, -¿Cómo puede ser que Aida se estrenara aquí?. Y aún menos comprensible, ¿cómo han llegado a esta situación siendo los artífices y fundadores de la primera Universidad de la historia?- (al-Azhar, año 975). Aún encima las egipcias ya no se maquillan con polvos de malaquita ni lucen bellas cabelleras negras cortadas al estilo de Cleopatra, sino que esconden sus rollizos cuerpos bajo esas toscas túnicas que me tienen ya tan saturada a estas alturas.
Pirámides de Giza
Desde numerosos puntos de la ciudad se divisan las Pirámides elevándose como un espejismo geométrico que refleja el delirio de grandeza de unos pocos y la desdicha y sufrimiento de tantos, que padecieron y perecieron para que tamaños caprichos fueran cumplidos. De las Siete Maravillas del Mundo, son las únicas que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo. Según nos contaron durante el bello espectáculo luminoso nocturno al que asistimos, esta forma piramidal pretendía representar la petrificación de los rayos solares, el eje vertical facilitaba la subida del Ka hacia el más allá, el eje norte-sur reproducía el discurrir de las aguas del Nilo desde el Alto Egipto hasta el Bajo Egipto, y el eje este-oeste, el curso del sol. Lo digo para los que aún no tengáis claro como emplazar vuestra eterna morada, pues bien puede orientarse a las Cíes siguiendo el cauce descendente del Miño en el eje de descarga de los grandes chaparrones otoñales gallegos, por ejemplo, ¿no?.



Esta cabeza simboliza la inteligencia humana, a su izq. la esfinge
Piramide de Keops, 2 millones de bloques de 2,5 Tn/ud
Los primeros pobladores de Egipto (مصر Misr) llegaron escapando de la desertización del Sahara, alcanzaron la productiva ribera del Nilo y allí se instalaron. No sin razón, ya que el Delta del Nilo posee una tierra muy fértil gracias a los limos que durante miles de años se fueron depositando tras las crecidas del río (entre agosto y octubre), que inundaban completamente los valles restaurando el suelo. Y hay que reconocer que frutas y verduras como éstas hace mucho tiempo que no conseguíamos. Tras la construcción de la gran presa de Asuán, el caudal es estable durante todo el año pero han pasado a utilizarse abonos químicos que está afectando el equilibrio biológico de la zona produciendo un efecto de salinización del suelo y favoreciendo la aparición de nuevos parásitos. Aunque esto a casi nadie parece importarle, ya nos ocuparemos de la crisis cuando la tengamos encima (al más puritito estilo español).



El asedio en Egipto es constante, da igual dónde estés y si hay turismo o deja de haberlo, cada mañana salimos predispuestos al "no preventivo", ni siquiera sabemos cuál es la propuesta pero nos da igual, sea lo que sea ya lo hemos escuchado antes, son charlatanes sin fin, su verborrea no tiene límite, (bien al contrario que nuestra paciencia) y si nos dejamos engatusar no sabremos cómo deshacernos de ellos, así que NO gracias es lo más educado que acertamos a decir. Y aún por esto, o sea, por nada, piden igualmente un bakchichs. ¡No vemos el momento de salir de aquí!. Mientras tanto callejeamos entre las improvisadas terrazas en las que rostros generalmente ausentes sentados en destartaladas sillas de formica que se pelean por un hueco de sombra y matan el tiempo aspirando el brebaje de sus burbujeantes narguilés.
Ineludible resulta la visita a un taller de papiros, y claro está que aunque la intención inicial no sea comprar resulta casi imposible marcharte sin un souvenir debajo del brazo. Yo elegí un barco que, aunque marcadamente egipcio, me pareció lo más adecuado en nuestro caso. Es curioso cómo han conseguido descifrar los ancestrales jeroglíficos e incluírlos en su cotidianidad y en cambio nadie sabe cómo se leían, pronunciaban o cantaban. Me llama mucho la atención, la tradición oral es la que se ha conservado en casi todas las culturas pero sus pictogramas en cambio no tienen voz.


¡Por fin llegó el día!. Si entre los días 20-21 de enero de 2008 atravesábamos el Canal de Panamá alejándonos irremediablemente de casa, ahora 24-25 de marzo de 2010 cruzamos el de Suez de regreso al terruño. Nos adjudican un piloto bastante correcto, visto el percal. Éste sólo mostró dos debilidades, una los puntuales rezos, momentos en los que pedía ser sustituido al timón, y la otra las chanclas del Capi, de las que se apropió -sin ni siquiera preguntar- durante las horas centrales del día (se ve que sus zapatos le daban calor). Bien al contrario que los pilotos de los otros cinco veleros que cruzaban con nosotros, él se marchaba muy conforme con una sonrisa y un apretón de manos, sin pedir nada. ¡Oh milagro! Razón por la cual el Capi le dio el bakchichs más generoso de todos.


Al atardecer nos encontrábamos ya surcando aguas del Mare Nostrum rumbo a Chipre. Hay que celebrarlo, y para ello nos encomendamos a Hathor, la diosa egipcia de la alegría, las fiestas, la embriaguez, la danza, y el amor. Una de las pocas que no se ocupa del más allá. Nuestra favorita.
Bueno, ya no falta nada, os iréis de Semana Santa, de puente del Trabajo, de vacaciones de verano, y ya estamos ahí.


















