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Tuamotu, reino de la perla negra

Tuamotu, reino de la perla negra

Este verano he estado un poco vaga, aunque no más que vosotros (cutres en mails y parcos en palabras) pero ahora vuelvo al cole como todos los demás, y para ponerme al día tengo que remontarme unas semanas en el tiempo y unos centenares de millas en el espacio. Vamos a ello.

Como todos bien sabéis ya, estamos desde finales de abril en la Polinesia Francesa, "pequeño rincón" en las antípodas del mundo compuesto por 118 islas dispersas en un área equivalente al tamaño de Europa. Cinco son los archipiélagos que la forman, de Gambier y Marquesas ya os he hablado, de las Australes no lo haré porque no las conozco ni las conoceré en breve, aunque tengo entendido que hace fresquito humm ¡que envidia!. Y por fin están las Tuamotu y las Islas de la Sociedad, donde se encuentran Tahití y la hiperfamosa Bora Bora, desde donde redacto ahora esta misiva.

Dejamos las Marquesas con el buen sabor de boca del triunfo de España en la ¿Eurocopa? creo que sí, me quedé más con el éxito que con la competición pero seguro que el mundial no era. En fin, que era la segunda vez que zarpábamos porque en el primer intento tuvimos una avería en la vela mayor que nos obligó a volver a puerto con casi 100 millas avanzadas ya. Con un viento cada vez más enfurecido y un mar infernal, se desató la tormenta que nos estaba reservada. Intentamos en vano reducir trapo, pues nos fue imposible hacerla bajar; el Capi no pegó ojo ya que el viento no dejaba de aumentar y con él la velocidad, (tardamos 7 horas en desandar lo que nos había llevado 11 avanzar). Yo por mi parte, ya que nada estaba en nuestra mano, decidí que prefería que Neptuno me encontrara en brazos de Morfeo que discutiendo con Eolo así que, aún no se muy bien como, logré sumergirme en un profundo y reparador sueño. En nuestro segundo intento, y tras cuatro días de correcta navegación y generosa pesca, llegamos a Raiora, atolón de las Tuamotu.

pescando en Tuamotu
Conservas de pesca

Con tanta pesca nos pasamos varios días haciendo conserva

Los 78 atolones de este peculiar archipiélago apenas afloran un par de metros sobre el nivel del mar y es gracias a sus larguiruchos cocoteros, de unos cuantos metros más, que se hacen visibles desde varias millas si el día es claro. Desperdigados a lo largo, que no a lo ancho, de 20.000 km todos cuentan con la misma configuración, están rodeados de una barrera coralina de difícil y engañosa identificación constituida por esqueletos de coral, y que se vuelve prácticamente inabordable con la bajamar, especialmente cuando la corriente, muy fuerte en el pequeño paso de entrada, no te acompaña. Y para navegar en su interior vigía en el mástil y gafas de sol polarizadas, "el mejor aliado", que diría la publicidad. Y es que las enormes patatas de coral dispersas por toda la laguna se hacen invisibles con el sol de frente.

pesca en Tuamotu
Grumte subida al mástil

Resultan estar muy bien protegidos estos atolones, debe ser por los tesoros que esconden… Aquí se cultivan y producen la casi totalidad de las perlas de la Polinesia. El filón de la ostra "Pinctada margarifitera" empieza a explotarse en la década de los 60 obteniendo los primeros resultados ocho años más tarde, y ha cambiado radicalmente la forma de vida de sus habitantes, los Paumotus, pasando a ocupar de forma directa a unas 3.000 personas.

Se sacrifica una ostra en 50 pequeños pedazos para injertar otras tantas, este pedazo se introduce mediante una pequeña incisión en el órgano reproductor de la ostra y al lado, siempre en contacto, se coloca una bolita de unos 6mm de diámetro. Las células del donante se desarrollarán alrededor del núcleo formando el saco perlero que una vez cerrado segregará la materia sacarosa. Unas 25 de cada 100 ostras no resisten la operación, otras tantas rechazan el núcleo, y del 50% restante sólo un 2% producirá una perla perfecta.

Cultivo de perlas en Tuamotu
Ostras en Tuamotu

Antes subsistían exclusivamente del comercio de la copra, muy apreciada pero menos rentable. La copra son los pedazos de carne de coco que se secan al sol durante una semana antes de llenar los sacos que embarcarán rumbo a Tahití donde será molida la carne y extraído el preciado aceite con fines farmacéuticos y cosméticos.

habitantes de Tuamotuhabitantes de Tuamotu

También buzos y aventureros atraídos por el comercio del nácar se llegaban a estos parajes una vez por año para recolectar las enormes ostras que pueblan sus aguas y que eran destinadas a la fabricación de botones. Actualmente todas las conchas que se desechan una vez extraída la perla, se venden con infinidad de utilidades, la más innovadora es como componente de la resina epoxi. Así pasamos unas cuantas semanas, saltando de atolón en atolón, cambiando y comprando perlas hasta llegar a Rangiroa, mítico lugar de buceo, o eso me contaron al menos, porque con la cantidad de tiburones que pueblan estas aguas, había restringido significativamente mis baños y reducido a la nada las sesiones de natación.

Buceando en Rangiroa
Buceando en Rangiroa

Total que de alguna manera me convencieron y cuando me quise dar cuenta me encontraba sumergida a 20mt en el azul (como dicen los franchutes) para hacer una inmersión derivando con la corriente desde el medio de la nada hasta el interior del atolón. Con más miedo que vergüenza y pegada al monitor, no tuve reparo en treparle por encima de la cabeza cuando por ese pasillo sin fin empezamos a cruzar nuestras miradas con aquellas amenazantes de los vigilantes escualos que, estoy segura, querían devorarme. El Capi tarda unos días en borrar esa solapada sonrisa burlesca que se le dibujó después de mi terrible experiencia submarina, cuando por fin lo consigue termina ya el mes de Julio y ponemos rumbo a Tahití, donde dentro de unos días recibiremos visitantes gallegos.

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Publicado en 2008 Islas del Pacífico
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