Ubicado en el trópico, 12º al norte del Ecuador y supuestamente fuera de la franja del cinturón de huracanes se encuentra el archipiélago de las Antillas holandesas, y digo supuestamente porque este fin de semana "dicen" que pasó uno por aquí, Felix, la verdad es que si no fuera por el histerismo generalizado del fondadero no nos habríamos enterado, apenas 22 nudos fue lo máximo que sopló y para eso unos segundos. Nada, no hubo emoción, pero sí ambiente galeguiño con nubes muy grises y horas de lluvia.
A lo que iba, Aruba, Bonaire y Curaçao, las Islas ABC conforman este pequeño archipiélago pero como nuestra ruta es geográfica y no alfabética hemos comenzado por la B, luego la C y de la A no podré contaros nada hasta el mes de Noviembre. Bonaire y Curaçao son las islas de los cactus, el buceo y los Phoenicopterus ruber, ¿Que qué es eso? es lo que todos llamaríamos flamenco rojo, todos excepto Cathy (mi suegra) o al menos eso hace -por alguna extraña razón que no llego a comprender- con las plantas; cualquiera que se compra una orquídea te lo dice así de fácil y claro, ella no, ella compra una Cymbidium Strathbraan por ejemplo. Así que para Cathy, con mucho cariño de quien ella sabe, ahí van unas fotitos de phoenicopterus ruber, sula leucogaster y lactophys poligona:
Phoenicopterus ruber
Sula leucogaster (boba blanca)
lactophys poligona (pez cofre)
Originariamente habitadas por los indios arawaks, su población es hoy una amalgama de razas, lenguas y culturas perfectamente bien avenidas. Aquí el más tonto habla cuatro idiomas, pero el propiamente local es el Papiamento, mezcla de español, portugués, holandés, inglés y de varios dialectos africanos utilizados por los antiguos esclavos.
Bonaire
La escala en Bonaire ha sido solitaria, no está mal para variar un poco de tranquilidad. Alquilamos un coche para recorrer la isla, disfrutamos de su variopinta fauna, de su agreste costa formada por rústicos acantilados de roca caliza, de sus lagunas saladas y de su infraestructura hostelera al más puro estilo europeo, ¡qué felicidad poder caminar por la calle de noche!, algo impensable en Venezuela. Y hablando de eso tengo que decir también que la vida aquí debe ser muy apacible y segura, no ves un muro alto ni alarmas ni rejas en las ventanas, ¿Será que han encontrado un modo más ecológico de proteger sus propiedades? . Parece que una simple verja de cactus hace la función a las mil maravillas.

Hay multitud de iguanas y decenas de especies de lagartos, tienes que conducir con cuidado si no quieres atropellar ninguno, y debes caminar mirando dónde pisas si no quieres ser tu el atropellado
A unas pocas millas al Oeste de la isla principal se encuentra Klein Bonaire, completamente protegida del viento y rodeada de unos fondos sin igual. La visibilidad supera los 30mts., y la riqueza de fauna y coral que poseen convierten las aguas de Bonaire en la más que merecida "Meca del Buceo". Está terminantemente prohibido echar el ancla para evitar dañar tamaño acuario, sólo se puede permanecer en los fondeaderos de la isla amarrado a una boya. Otra de las prohibiciones es la pesca con arpón. Ahí nos ratificamos en que mentir como cosacos es lo que mejor funciona. -¿Cómo demonios se nos ha ocurrido decirle que teníamos fusiles de pesca a bordo?- repetía el Capi una y otra vez meneando la cabeza mientras cubría el centenar de papelotes que le habían depositado sobre la mesa en la aduana. Y lo peor no fue eso, sino que cuando regresamos de nuevo para entregar el "material confiscado", el tipo se había ido a tomar un café cerrando la oficina, y nosotros esperando delante de la puerta en pleno centro del pueblo soportando la vergüenza de que todo el que pasaba girase la cabeza al vernos empuñar esos estuches tan poco disimulados.
Curaçao
Una vez en Curaçao de tranquilidad cero. Nada más llegar al fondeo conocimos a Eduardo, un argentino de 71 años (amigo de nuestro también amigo Cocua) que lleva dos aquí después de haber perdido su palo en un desgraciado accidente con un mercante -el cual ni se enteró del incidente- navegando cerca de Isla Margarita. Le invitamos a bordo y al comentarle que éramos gallegos nos dijo que había una chica de Vigo por aquí en un catamarán, con un francés. ¿De Vigo? Un par de días después los conocimos, una paisana, no de Vigo pero casi, de Tuy. A bordo de "Flam" la familia Cardell, Manu, Cris y Luna, su peque de año y medio.



Como podéis imaginar, con sangre gallega corriendo por la venas no tardamos en abrirnos unas botellitas de Rioja sin impuestos comprado en Margarita hace unos meses para las grandes ocasiones. Y por culpa del riojita, nos metimos en un pequeño lío.
Si Eduardo lleva aquí dos años es porque no tiene los medios para pagar un mástil y reparar su barco, va ahorrando lo que puede de la venta de los cuadros que pinta, pero en las islas la vida es cara… El caso es que "Flam" venía de pasar unos días en Klein Curaçao, una pequeña isla a 15 millas de distancia, allí habían visto un velero de dos palos encallado en el arrecife y pensaban que la mesana de este ketch abandonado podría servir como mástil para "Samsara", el barco de Eduardo. Dos copas más tarde ya estábamos decididos a intentarlo empeñados en que Edurado y su barco se reinventaran a sí mismos, y una suerte de optimismo eufórico nos invadía.



François es elegido maestro de ceremonia -Zarpamos pasado mañana a las 7 de la mañana-, nos comunica dando un palmetazo sobre la mesa. ¿Por qué siempre al que hay que obedecer le gusta madrugar?.
Dicho y hecho, media hora después de salir eran las 7,30 (je je). Llegamos, fondeamos delante de una maravillosa playa, y sin tiempo que perder nos pusimos manos a la obra. Los mástiles estaban unidos en el tope así que fue necesario hacer caer los dos para poder separarlos. Una vez en tierra desmontamos crucetas y obenques, listo para su traslado. Nos fuimos a comer y a discutir cual era el mejor medio de transporte, ya que pesaba bastante más de lo que en principio creíamos, y estábamos obligados a atravesar la pequeña isla con él a cuetas. Decidido, hay que hacerlo flotar y remolcarlo con la zodiac hasta el fondeo.


El tiempo apremiaba porque la inminente llegada del huracán "DEAN" al Caribe iba a dejar sentir sus efectos y el mar de fondo probablemente no nos permitiría trabajar al día siguiente (como así fue, no pudimos ni desembarcar). Por la tarde volvimos, le atamos cuantas defensas pudimos y lo lanzamos al mar, no sin riesgo de nuestra integridad física. Todo salió perfecto, "Samsara" está ya mucho más cerca de poder volver a navegar. De regreso en Spanish Water, y tras más de una semana de cálculos, adaptaciones y preparación tanto del palo como del barco, probablemente mañana será un gran día para Eduardo y "Samsara" Ya os contaremos.
Y seguramente os lo contamos en persona, que tiene más emoción. Para los que aún no lo sepáis, el día 14.09 sobre las doce de la mañana estaremos llegando a Peinador procedentes de París, y es que tanto contacto con franceses nos está volviendo algo chauvinistas.
Muchos muchos besos a todos y ahora sí, hasta pronto, ¡Que tenemos unas ganas de veros...!. Fran y Eva.
Salinas de Bonaire

































