Llevamos 20 días en este hermoso país y no nos cansamos de repetirlo, Brasil es otro mundo, la amabilidad de la gente y la tranquilidad con la que se toman la vida es alucinante y contagiosa. Todo el día bailando, todo el día cantando, siempre existe alguna disculpa para ir de juerga, nunca se cansan. Las fiestas, rondallas, procesiones y demás celebraciones se encadenan, non stop, desde septiembre hasta después del Carnaval.


Nuestro puerto base desde que llegamos al Nuevo Mundo está en Salvador, en el “Club Náutico da Bahía” junto al Mercado Modelo, justo al pie del elevador Lacerda y aquí estaremos hasta el día 22 de enero, fecha prevista por la organización del Rally para poner rumbo a Joao Pessoa.
Precisamente en el elevador, que une la ciudad alta con la baja, fuimos objeto de una especie de timo consentido por nosotros mismos durante más de una semana. Pagábamos y pasábamos corriendo para entrar en el siguiente ascensor, claro está que el taquillero no iba a molestarse en “obligarnos” a coger la vuelta. Hasta que un buen día, dado que el precio nos parecía abusivo para el nivel de vida local, Fran pagó y se quedó con la mano extendida hasta recibir el cambio y voilà, descubrimos que (a razón de 2/4 viajes diarios x 2 personas) habíamos abonado casi la tarifa anual de un usuario. ¿A sí que no era por amabilidad por lo que nos sonreía tanto el cajero?




Salvador de Bahía
São Salvador da Bahía de Todos os Santos es la Capital de Bahía, y la tercera ciudad más poblada del país pero nunca tienes la sensación de asfixia de las grandes metrópolis, la vida urbana se desarrolla en la ciudad baja, la vida playera se extiende sin fin desde el “Farol da Barra” (fortificación que domina toda la bahía desde su construcción en el siglo XVI), y la cultural en la cuidad alta. Y ya no queda un rincón en el que no hayamos metido las narices, muchos por placer y otros buscando cosillas para el mantenimiento del barco. ¡Y es que este bicho está siempre pidiendo!
El casco antiguo, el famoso "Pelourinho" es hoy el principal Centro Cultural y Social de la ciudad, la recuperación del barrio ha sido una labor de décadas lograda gracias al tesón y esfuerzo de multitud de artistas de todo tipo que se han ido instalando en él hasta conseguir revivirlo y hacerlo atractivo tanto para los locales como para los centenares de turistas que invaden sus calles, y es especialmente encantador y vibrante en estas fechas navideñas. Nada queda de las desagradables “Picotas” en las que los esclavos eran expuestos y azotados durante la época colonial.


Es una de las joyas del Patrimonio de la Humanidad (1985), no en vano sus calles están repletas de valiosas construcciones coloniales ancladas en los años de pujanza de la Chapada Diamantina, edificios e iglesias se suceden, mezclan y complementan unos a otros mostrando descaradamente toda su belleza. Tanto que la ciudad es cariñosamente apodada “la Roma Negra”



Durante el primer paseo, la calzada irregularmente adoquinada con sus piedras abombadas hería las plantas de mis pies inadecuadamente calzados con aquellas sandalias de verano, pero pronto aprendí, cada día acudíamos a disfrutar del pulmón de la ciudad, y tras una larga caminata nos sentábamos en cualquiera de sus terracitas a contemplar esta amalgama formada por los más dispares personajes y a mordisquear un acarajé. Hace un calor infernal y el grado de humedad es altísimo, los hielos se desploman a la velocidad de un parpadeo y antes de que la camarera –ya con la botella en la mano- vertiera la primera gota, habían desparecido en el fondo del vaso dejando un pequeño charco sobre la mesa, pero también a eso nos acostumbramos, había que elegir entre el aire acondicionado o el ambientazo callejero. No hay duda.
La influencia africana está fuertemente arraigada en la riquísima cultura brasileña, la mezcla de ambas se convierte en algo mágico y explosivo gracias a esa sangre positiva y alegre que corre por sus venas y que se transmite a todos los que aquí llegamos. La Bossa Nova, cantos de protesta y libertad de los esclavos, la Capoeira, mezcla de lucha y danza tribal, el Candomblé, rito religioso de adoración a divinidades traídas de África…, están empapados de tradición y ritual, y se modernizan para adaptarse a los tiempos.
Tambores del Olodum, el sello de Bahía
Capoeira made in Sao Salvador
Río de Janeiro
La última semana del año volamos a Rio, yo conocí la ciudad hace 7 años y ya me gustó entonces pero en esta ocasión me ha encantado, está mucho más cuidada y limpia (en todos los sentidos) y se ha modernizado mucho. El transporte público es excelente con lo que hemos podido aprovechar el tiempo a tope. Además de las ineludibles paradas turísticas Pao Açúcar, Cristo Corcovado, Copa Cabana, Ipanema y Centro Ciudad (teatro, catedral, museos varios…) nos hemos salido un poco del circuito, ya que el barrio de Sta Tereza, el Jardín Botánico, o la Iglesia de la Candelaria bien merecen una visita. También cruzamos en el ferry a la isla de Niteroi (teníamos mono de barco) que se comunica además con Rio por un puente de 14 km., nada menos. Y aún nos sobró un poco de tiempo para curiosear la calle de las tiendas de moda y comprarle al Capi la reglamentaria camisa blanca para la noche de Fin de Año.



Puente de Niteroi, 14km de largo
De vuelta en Salvador el día 30 ponemos a punto a "Zarpas" para navegar durante un par de semana la Bahía de San Salvador, de reputada belleza e idónea para ser recorrida en barco. Se rumorea que no tiene desperdicio… Ya os contaré
La cena de despedida del 2005 resultó todo un éxito, las tripulaciones del Rally que no regresamos a casa por Navidad (42 personas) reservamos mesa en un restaurante en la Praia da Barra, justo en el sitio al que nunca irías si estuvieras en tu tierra. Es la enorme playa de la ciudad y esa noche acuden alrededor de 2 millones de personas para disfrutar del espectáculo de fuegos artificiales y música en vivo con el que se recibe al Año Nuevo. Los fuegos los vimos desde la terraza del restaurante “armados” con las botellas de champagne y vestidos todos de blanco como manda la tradición local. La otra costumbre, que es tomar un baño purificante a media noche, nos la saltamos. Es que no habíamos tomado aún el postre… ¿Qué tal suena como excusa?
Compañeros de mesa y aventura
Y colorín colorado este cuento se ha acabado… Por ahora, ¡¡¡no os hagáis ilusiones!!!. Feliz Año 2006.
















